
Detalles de la fallida infiltración de lancha de EE.UU. en aguas cubanas
TELEDIARIO.ar
El jefe del Estado Mayor de la Dirección de Tropas Guardafronteras de Cuba, el coronel Ybey Carballo Pérez, ofreció este viernes nuevos detalles sobre la investigación de la infiltración armada de una lancha rápida estadounidense dentro de aguas cubanas.
En el programa televisivo Razones de Cuba, Carballo afirmó que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, dos embarcaciones partieron de las proximidades de Cayo Maratón, en el estado de Florida, con destino a la isla. Los reportes revelan que una de las lanchas habría sufrido una afectación en su motor.
Asimismo, aseguró que se dio con la identidad de los presuntos autores del hecho, entre los que se encuentra Maritza Lugo Fernández, cabecilla principal del movimiento 30 de Noviembre, y quien habría brindado recursos para acciones ilegales en la isla.
Lo que se sabe
El Ministerio del Interior de Cuba reportó que en horas de la mañana del 25 de febrero se detectó una lancha rápida "infractora" dentro de las aguas territoriales cubanas con matrícula de la Florida, EE.UU., con folio FL7726SH, que se aproximó a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en cayo Falcones, municipio Corralillo, provincia Villa Clara.
"Al aproximarse una unidad de superficie de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, con cinco combatientes, para su identificación, desde la lancha infractora se abrió fuego contra los efectivos cubanos que provocaron que el comandante de la embarcación cubana, resultara lesionado", se refiere en el comunicado difundido por la entidad.
Seguidamente, se produjo un enfrentamiento en el que "cuatro agresores resultaron abatidos y seis lesionados", refirieron las autoridades de la isla. Los heridos fueron evacuados y recibieron asistencia médica.
Posteriormente, la cartera de Interior anunció que los detenidos, todos residenciados en territorio estadounidense y "la mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta", se aproximaron a las costas cubanas con la intención de "realizar una infiltración con fines terroristas", según consta en sus declaraciones.
De su parte, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío reveló los nombres de los 10 implicados en los hechos: Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Serrior, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordán Cruz Gomez, Amijail Sanchez Gonzalez, Roberto Alvarez Avila, Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Hector Duani Cruz Correa. De estos, los últimos cuatro murieron en un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
En cuanto al botín incautado, el alto funcionario apuntó que en la lancha se encontró armamento, incluyendo "fusiles de asalto, fusiles de francotirador, pistolas, cocteles Molotov, múltiples equipos de asalto que incluyen equipos de visión nocturna, chalecos antibalas, bayonetas de asalto, ropa de camuflaje y municiones de diverso calibre, alimentación para uso en combate", así como "medios de comunicación y un grupo importante de monogramas de organizaciones contrarrevolucionarias de corte terrorista".
No es "un acto aislado"
Fernández de Cossío recalcó que la "información sigue siendo preliminar" e insistió en que lo ocurrido no puede calificarse como "un acto aislado", en tanto se inscribe en la política de agresiones multiformes que emprendió la Casa Blanca contra La Habana desde hace más de seis décadas.
Asimismo, llamó a recordar que "Cuba ha sido víctima de agresiones y de incontables actos terroristas desde hace más de 60 años, en su mayoría organizados, financiados y ejecutados desde territorio de los EE.UU.", con un repunte significativo en los últimos años, sin que la contraparte estadounidense haya emprendido acciones concretas destinadas a investigar las denuncias de las autoridades cubanas.
Por su lado, altas autoridades estadounidenses afirmaron el pasado miércoles que si bien desconocían los detalles de lo sucedido, la Casa Blanca se encontraba monitoreando la situación estrechamente. Además, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció el inicio de una investigación para esclarecer los hechos.
A contrapelo de lo expresado por Washington, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba aseveró que se comunicó con EE.UU. inmediatamente después de la incursión, incluso con el Departamento de Estado y el Servicio de Guardacostas. Recalcó asimismo que La Habana tiene "disposición a intercambiar con el Gobierno estadounidense sobre este hecho" y que la contraparte estadounidense también está dispuesta a hacerlo.
Mientras, el presidente cubano, Miguel-Díaz Canel, reiteró que su país "no agrede, ni amenaza", pero que defenderá su soberanía. "Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional", se lee en un mensaje que publicara este jueves en su perfil de X.
Por su lado, el Kremlin apoyó la acción defensiva de Cuba. "Aquí no hay nada que comentar, ya que, como se informó desde La Habana, los ciudadanos cubanos capturados, que intentaron ingresar al territorio de la isla armados, reconocieron que lo hacían con la intención de llevar a cabo actos terroristas. Esa es su confesión, por lo que no hay nada que discutir aquí. Así es como se debe abordar la situación. Los guardias fronterizos cubanos hicieron lo que debían hacer en esta situación", dijo a la prensa el portavoz Dmitri Peskov.
En adenda, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, calificó el incidente como una "provocación agresiva de EE.UU., cuyo propósito es escalar la situación y detonar el conflicto".


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