
La Prensa Canalla
TELEDIARIO.ar
Toda. O casi toda. Entre la ausencia de profesionalismo y la falta de vergüenza. Atravesados por operaciones, sobres, aprietes y estimulantes, los y las periodistas van. Como pueden. Con salarios miserables en la mayoría de los casos. Muchos defendiendo su derecho a decir cosas, lo que no siempre es informar.
“Hay que acabar con todos los periódicos, pues no se puede hacer una revolución con libertad de prensa. Los periódicos son instrumentos de la oligarquía”, solía repetir Ernesto Guevara de la Serna. Imagínenselo en la Sierra Maestra teniendo que lidiar con la televisión, los streamings, las plataformas y las redes. Pobre “Che”.
Porque aunque su prédica anti medios resulte un tanto extremista, cabe preguntarse si no es más totalitaria esta dictadura de la realidad dibujada que nos proponen hoy por hoy las empresas periodísticas globalizadas y cartelizadas y los grandes jugadores de Internet y la Inteligencia Artificial que, según noticias del Chat GPT de esta semana, aún sabiendo la verdad, puede decidir mentir. “Lambete que estás de huevo”.
Claro que no hay que ponerse tan tecnológico para mostrar la traición de la gran prensa. El Washington Post, que es más trumpista que invitar a Milei a Mar a Lago para convertirlo en el hazmerreír de la noche, a principios del mes de febrero despidió a 300 de los 800 periodistas que trabajaban en ese tradicional periódico estadounidense.
El bueno de Jeff Bezos, su propietario, amigo dilecto de Donald Trump y aportante fundamental a su campaña, diezmó las sesiones de noticias locales y, sobre todo, las de cobertura internacional, poniendo énfasis destructor en las corresponsalías de Oriente Medio, India y Ucrania de las que echó a todos los trabajadores. ¡Caramba, qué casualidad, justo un mes antes de que se desatara el infierno de la guerra con Irán -y todos sus alcances-, el señero diario que se cargó a Richard Nixon con el “Caso Watergate” decidió apagar las usinas de noticias de esa parte del mundo! Ni que estuviesen también preparándose para una guerra en los medios…
Pero sin irnos tan lejos, el canal C5N, que se supone es “nuestro” despidió a la periodista Silvina Sterin Pensel, corresponsal en Nueva York, debido a sus opiniones acerca del genocidio en Gaza. Presiones de organizaciones pro sionistas de nuestro país impulsaron esta decisión del “canal progre” y, de paso, se curaron en salud por las cosas que Silvina pudiese llegar a decir sobre la situación de la guerra en Irán. Por suerte conservó algunos cronistas que pueden hablar de Estrecho de Ormuz sin tener la más pálida idea de dónde está situado o confundir Qatar con Kuwait o Arabia Saudita con los Emiratos Árabes Unidos.Por supuesto que no necesito decirles quiénes son eso cronistas que, sin embargo, hacen sionismo explícito.
Esto, que podría parecer trivial frente a 300 despidos simultáneos, essumamente importante porqueel conflicto, además de amenazar con extenderse en la zona oriental, podría alcanzar a otros países distantes, como por ejemplo… ¡Argentina! Sí, acertó. Algunos de los bancos de Wall Street recomendaron esta semana liquidar los bonos argentinos y retirarse de nuestro país ya que reservas netas en el Central continúan en rojo (unos 15.000 millones de dólares). Por otra parte, la casi segura extensión de la conflagración, les indica que este es el momento de tomar ganancias y esperar, o retornar a mercados más estables aunque menos jugosos.


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