
A los 95 años murió Takara de Oshiro, símbolo de memoria y justicia
TELEDIARIO.ar
María Takara de Oshiro, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo y referente de la comunidad nikkei en Argentina, falleció a los 95 años. Su vida estuvo marcada por la búsqueda incansable de su hijo Jorge Eduardo, secuestrado y desaparecido en noviembre de 1976 durante la última dictadura militar. Desde entonces, transformó el dolor en lucha colectiva, convirtiéndose en símbolo de resistencia y memoria.
Jorge Eduardo Oshiro, estudiante de una escuela técnica de Villa Ballester y militante del Partido Socialista de los Trabajadores, fue uno de los 17 desaparecidos de origen nikkei en el país. La militancia de su madre visibilizó la dimensión internacional del terrorismo de Estado y fortaleció los vínculos entre la comunidad japonesa y el movimiento de derechos humanos en Argentina.
En 2018, Nora Cortiñas le entregó el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo, gesto que simbolizó su incorporación plena a la organización y el reconocimiento a su trayectoria. Su caso también fue incorporado a los juicios por crímenes de lesa humanidad, luego de que un sobreviviente de Campo de Mayo declarara haber visto a su hijo en ese centro clandestino de detención.
La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia lamentó su fallecimiento y destacó su lucha ejemplar por Memoria, Verdad y Justicia. Takara de Oshiro deja un legado imborrable: la dignidad de quienes, frente a la ausencia, convirtieron la búsqueda individual en causa colectiva y mantuvieron viva la memoria de los desaparecidos.


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