
[VÍDEO] “La vida sí vale la pena”: el mensaje de un profesor a sus alumnos y la cara oculta de la indisciplina escolar
TELEDIARIO.ar
Un profesor de matemáticas compartió una experiencia que expone la dimensión humana de la educación y la necesidad de contención emocional en las aulas. Tras una conversación con uno de sus alumnos, el docente advirtió que detrás de conductas catalogadas como “indisciplina” o “falta de capacidad” suelen esconderse realidades marcadas por el dolor, el hambre y la soledad.
El educador explicó que, en lugar de recurrir al castigo, siempre optó por el diálogo. “No todo debe ser sanción. Prefiero hablar con los chicos, preguntarles cómo están, qué les pasa”, señaló. Esa metodología permitió que un estudiante con bajo rendimiento y problemas de conducta se abriera y confesara atravesar una crisis familiar por la separación de sus padres. El joven relató además su estado emocional y físico: “Hace varios días que no como. Siento que mi vida no tiene sentido, ya no quiero vivir. Todo el mundo se enoja conmigo, pero nadie se toma el trabajo de preguntar qué me pasa”.
El profesor subrayó que esta situación no es aislada. Al consultar a otros alumnos sobre sus motivaciones, muchos respondieron que asisten a la escuela porque allí reciben alimentos. “Vienen por un paquete de galletas, por el desayuno o la merienda”, afirmó.
La escuela como espacio de contención
Ante esta realidad, el docente llamó a sus colegas a reflexionar sobre el verdadero rol de la enseñanza. “No se trata solo de impartir conocimientos. Al frente tenemos chicos que lo están pasando mal, que no reciben ni un abrazo ni una palabra de apoyo”, expresó. Enfatizó que la empatía no significa ser amigo del alumno, sino saber escuchar y ponerse en su lugar. “Muchos llegan cargados de problemas y buscan en la escuela un poco de tranquilidad, no más gritos”, agregó.
El profesor también cuestionó prácticas que priorizan sanciones o exámenes desaprobados. “He visto colegas que compiten por quién lleva más alumnos a rendir. Si varios fracasan, me hago una autocrítica: quizás el problema soy yo y debo cambiar mi metodología. Los tiempos cambian y nosotros debemos adaptarnos”, sostuvo.
Un mensaje de esperanza
Finalmente, el docente compartió un mensaje de aliento para los jóvenes que atraviesan momentos difíciles. Recordó sus propias experiencias de carencias y aseguró: “La vida sí vale la pena, una y diez mil veces. Yo también pensé que no tenía sentido, pero nunca me rendí. Al final del túnel siempre hay una luz”. Concluyó con un llamado a ver al estudiante como un ser humano integral: “A veces no necesitan que les resolvamos la vida, solo que alguien los escuche y les diga: ‘Dale, vos podes’”.



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