La economía en rojo y la tensión internacional acorralan al régimen libertario de Javier Milei

El gobierno de Javier Milei atraviesa un escenario de creciente complejidad marcado por la profundización de la recesión económica, turbulencias financieras, tensiones en el armado político interno y un marcado aislamiento diplomático regional tras los recientes comicios en Brasil.
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Javier Gerardo Milei.
Javier Gerardo Milei.

El gobierno del presidente Javier Milei enfrenta un delicado escenario político y económico tras confirmarse una profunda contracción de la actividad económica, un brusco incremento del riesgo país y crecientes tensiones tanto en su armado interno como en el plano internacional.

El diagnóstico oficial quedó plasmado en el último Informe de Política Monetaria del Banco Central, el cual reconoció que el Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió durante el tercer trimestre de 2026, encadenando dos períodos consecutivos de caída y dejando atrás las proyecciones de recuperación sostenida. El desplome del consumo privado, la contracción de la industria orientada al mercado interno y la persistente dolarización de los ahorristas —que acumularon compras por 23.900 millones de dólares en los primeros nueve meses del año— pusieron bajo intensa presión a las reservas internacionales.

En el plano financiero, los activos nacionales sufrieron una fuerte sangría bursátil con una caída semanal del 10,1% en el índice Merval, mientras que el riesgo país escaló hasta los 790 puntos básicos, superando ampliamente los registros de los países vecinos de la región.

Esta compleja coyuntura económica repercutió de inmediato en el escenario político. Ante las dudas crecientes dentro del oficialismo y los sondeos que reflejan un desgaste en la intención de voto presidencial, dirigentes como Martín Menem salieron a ratificar públicamente la exclusividad de la candidatura de Milei frente a las señales de autonomía de otros sectores internos.

Paralelamente, la política exterior sumó un frente crítico tras la derrota electoral del sector de Flávio Bolsonaro en Brasil. La negativa del gobierno argentino a reconocer el triunfo de Lula da Silva y las polémicas derivadas de la salida de dirigentes brasileños por territorio nacional abrieron un foco de tensión diplomática que aísla aún más a la administración libertaria en el plano regional.

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