
El festejo estaba previsto para diciembre, pero al llegar al salón contratado, los familiares se encontraron con las puertas cerradas. Cortés no respondió a los llamados ni mensajes, y surgieron versiones contradictorias sobre su paradero. En ese contexto, el hermano del acusado recibió a los denunciantes en su domicilio, aunque no se logró ningún acuerdo económico.












