Quiénes son los lefebvrianos, la congregación católica que desafía a León XIV y con los que Victoria Villaruel comulga

Conservadores y tradicionalistas, los lefebvrianos desafían al Papa al anunciar que nombrarán obispos sin su autorización. Quiénes son y qué lazos manejaron con la Dictadura, con el Papa Francisco y con la vicepresidenta Victoria Villarruel.

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Victoria Eugenia Villarruel.
Victoria Eugenia Villarruel.

Los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, una de las congregaciones más conservadoras y tradicionalistas de la Iglesia católica que en Argentina tiene a la vicepresidenta Victoria Villarruel como una de sus fieles más devotas, declararon que nombrarán obispos por su cuenta a mitad de año y sin la aprobación de papa León XIV. A pesar de estar prohibido desde 1983, el grupo conservador lo hará porque dice sentirse ignorado por las autoridades vaticanas y argumentan que necesitan más obispos en la Iglesia. Desde Roma, el vocero papal Matteo Bruno confirmó que se harán contactos entre la Fraternidad y el Vaticano, con el objetivo de "evitar rupturas" o "soluciones unilaterales" frente a "los problemas surgidos".

Mediante un comunicado oficial difundido por Vatican News este jueves, la Fraternidad confirmó que su superior, el padre Davide Pagliarini, se reunirá el próximo jueves 12 de manera "informal y personal" con el Prefecto para el Dicasterio de la Fe, el cardenal argentino Vicente "Tucho" Fernández, para destensar la situación e "identificar instrumentos eficaces de diálogo que puedan conducir a resultados positivos". Fernández fue el elegido por la Santa Sede para estar a cargo de las negociaciones y, por ahora, sería la única instancia confirmada. No está descartado que en el mediano plazo el propio León XIV se sume a las conversaciones.

La Iglesia romana tuvo desencuentros con este grupo por la misma razón en 1988 cuando el cardenal fundador de la orden, Marcel Lefebvre, desoyó las normas eclesiásticas y designó a cuatro obispos. El entonces papa Juan Pablo II lo excomulgó a él y a la cuarteta de prelados designados por cometer "un acto cismático" y "romper la comunión de la Iglesia". Aunque son minoritarios, tienen presencia en varias partes del mundo y en América Latina cuentan con comunidades activas en distintos países. En Argentina cuentan con templos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense. Practican misas en latín, repudian el Concilio Vaticano II y adhieren a las tradiciones más antiguas de la iglesia cristiana más vieja del mundo. 

Quiénes son los lefebvristas y por qué desafían al papa León XIV.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también conocidos como los lefebvrianos por el apellido de su fundador, son una facción interna dentro de la Iglesia católica nacida en 1970 en Francia como una reacción al Concilio Vaticano II, que avanzó con reformas trascendentales en la Iglesia como el dictado de misas en distintos idiomas y de frente a los fieles. Marcel Lefebvre fue uno de los obispos conciliares participantes de esa consulta y uno de sus principales críticos, a la que acusó de "disolutiva" de las raíces de la institución. Fundó la orden junto a un grupo de obispos que coincidían en su diagnóstico y que señalaban al Concilio como "extremadamente modernista".

En sus bases ideológicas suscriben al pensamiento tridentino, concepto atribuido a las conclusiones del Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563 cuando se acordó dictar las misas en latín en respuesta a la Reforma Protestante. En Trento, Italia, se unificó el llamado "rito verdadero" -la misa y los rezos como elementos esenciales de la celebración cristiana- y se reorganizó la disciplina eclesiástica, exigiendo al clero a residir en los obispados y a crear seminarios para la formación de sacerdotes, así como también la ratificación del celibato, prácticas que hasta ahora igualmente siguen el pie.

"Uno de los puntos sensibles con el Concilio Vaticano II para los miembros de la Fraternidad es la colegialidad en la Iglesia. Son críticos de la apertura democrática que tuvo el último Concilio porque ellos defienden la estructuralidad monárquica que se planteó en Trento", explicó en diálogo con El Destape la antropóloga social e investigadora en la Universidad Nacional de México (UNAM), María Bargo, quien escribió una tesis sobre esta congregación religiosa en 2013. "Lo califican como protestante. No comulgan con el diálogo interreligioso y son conservadores de las formas de Trento como el código de vestimenta y los usos de los espacios sagrados, que son justamente algunas de las reformas que el Vaticano II promulgó", agregó Bargo.

Los lefebvrianos y su llegada a la Argentina
El arribo de la orden a la Argentina fue entre 1977 y 1978 con una visita del propio Marcel Lefebvre al país en julio de 1977, en el esplendor de la última dictadura militar todavía con Jorge Rafael Videla al frente de la Junta. Lefebvre celebró una misa tridentina -en latín- en Villa Tesei, municipio de Hurlingham, que incluyó un sermón reivindicativo de los valores tradicionales. Ese acto sentó las bases de la congregación en el país y, a los pocos días, se fundó el seminario de la Fraternidad en la localidad de La Reja, en el municipio de General Rodríguez.

Si bien no existen registros contundentes que confirmen relaciones o colaboraciones políticas directas entre la última dictadura y los lefebvristas, el periodista Horacio Verbitsky en su libro La mano izquierda de Dios (2010) cuenta que, pocas semanas después de su visita a la Argentina, Lefebvre celebró una misa en Francia en la que enalteció al gobierno argentino al definirlo como una administración con "principios" y con una autoridad "que imponía orden, impedía que los forajidos mataran y de ese modo permitía la recuperación de la economía".

La Fraternidad y su vínculo con Benedicto XVI y Francisco.

Después de ser excomulgado por Juan Pablo II, Marcel Lefebvre mantuvo sus críticas al Concilio Vaticano II hasta su muerte en 1991. La Fraternidad siguió dentro de la Iglesia, aunque se mantuvo fiel al pensamiento de su fundador, sosteniendo sus críticas y manteniéndose en una tensión prudente con la Santa Sede. El papa Benedicto XVI le quitó la excomunión de manera póstuma en 2008 y reconoció a los cuatro obispos que Lefebvre designó dos décadas antes. El gesto fue agradecido por el obispo Bernard Fellay, superior de la orden, quien en una carta dirigida al Vaticano ratificó la postura de la congregación de mantenerse "fieles a la Santa Sede y al Papa".

Con el Papa Francisco al frente tras la dimisión de Benedicto XVI, los diálogos se mantuvieron, aunque los lefebvristas conservaron sus críticas a su administración. "Hubo rumores de que Francisco les ofreció constituirse como Prelatura personal, pero que no fueron del todo confirmados porque no solamente no sucedió, sino que se mantuvieron en sus críticas con el Papa", advirtió Bargo sobre este punto para este portal.

La vicepresidenta Victoria Villarruel y su lazo con los lefebvrianos.

Victoria Villarruel es conocida por su devoción religiosa y su catolicismo a secas. Normalmente se la ve en fotos con un rosario en el cuello y celebrando en sus redes sociales festividades católicas. Sin embargo, como cuenta la periodista Emilia Delfino en su libro La Generala, la biografía no autorizada que publicó de la Vice de Javier Milei, ella es una fiel seguidora del pensamiento de Marcel Lefebvre. En diálogo con El Destape, la narradora explicó que Villarruel "asistió y asiste a misas tridentinas en La Reja y en Pilar, los principales templos de la Fraternidad en el conurbano" e incluso llegó a participar de estas celebraciones en la parroquia de la calle Venezuela, en el barrio porteño de Constitución, a donde su familia la llevaba durante su infancia.

"Su mundo es ese. Sus contactos, sus amigos, sus conocidos, muchos de todos ellos vienen de ahí. Y sus contactos de poder, sobre todo", señaló Delfino a este medio sobre el vínculo personal de Villarruel con la orden. "Ella incluso recibe consejos de un grupo que se llama Grupo de Geopolítica, integrado mayormente por académicos que vienen de la Universidad Católica y de la Universidad de El Salvador y de ese grupo interno católico”, agregó la biógrafa de la Vice.

"Además, trabajan con ella en el Senado y la asesoran desde antes de que ella entrara al Congreso y ahora también. Son una rama católica que atraviesan la geopolítica, tienen su forma de ver el mundo", concluyó Delfino para este portal.

A diferencia de las autoridades lefebvristas, a Villarruel no se le registraron críticas directas al papado de Francisco. Si bien el Papa fallecido adhería a la teología del pueblo, sumamente distante con el pensamiento tridentino de los lefebvrianos, ella mantuvo una relación cordial y de respeto a tal punto que llegó a visitarlo en 2024, meses antes de su muerte, y a participar de la misa de despedida a Francisco que se celebró en la Basílica de San José de Flores, donde fue repudiada por militantes de derechos humanos.

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