"La coima del siglo": la CGT y los gobernadores salvan sus cajas a costa de los derechos laborales

La entrega de la CGT es similar, aunque no igual, a la de los gobernadores. En este caso, negociaron que no se rebaje el impuesto a las ganancias para ir a correr en auxilio del gobierno de Milei, que de todas maneras no cumple ninguno de los compromisos en materia de financiamiento a las provincias.

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CGT.
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A pesar de haber transcurrido apenas un cuarto del siglo XXI, difícilmente se supere la monumental coima que implicó la votación de ayer en el Senado. ¿Cómo puede llamarse de otra manera a una negociación donde la CGT entrega la jornada laboral, las indemnizaciones, las vacaciones íntegras, el derecho a las licencias médicas, los convenios colectivos, el derecho a huelga, a cambio de preservar el cobro de “cuotas solidarias” del 2% del salario, la retención por la patronal de los aportes sindicales y el descuento en favor de las obras sociales? La dinámica de esta negociación coimera de la burocracia y el gobierno la denunciaron inclusive diputados del PJ, cuando le pidieron a la CGT que no negociara solamente por sus cajas. El resultado se pudo ver afuera del Congreso, donde la CGT no solamente no convocó a parar sino que no hizo ni siquiera un mísero acto de denuncia. Las columnas de gremios importantes ni siquiera llegaron a la Plaza de los dos Congresos. La CGT le bajó totalmente el tono a la protesta, dejando, de paso, a los manifestantes a merced de la violenta represión que se cobró casi 40 detenidos mientras se consumaba esa claudicación. 

La entrega de la CGT es similar, aunque no igual, a la de los gobernadores. En este caso, negociaron que no se rebaje el impuesto a las ganancias para ir a correr en auxilio del gobierno de Milei, que de todas maneras no cumple ninguno de los compromisos en materia de financiamiento a las provincias. Los va a seguir bicicleteando, negando el acceso a la obra pública y recortando todas las fuentes de financiamiento en el altar del pago de la deuda. Pero el apoyo de Sáenz, Jalil, Jaldo, el monje negro misionero Rovira, Weretilneck, Schiaretti, Pullaro o Figueroa a la reforma tiene otras características. Es que todos representan el interés de las oligarquías provinciales e incluso de los propios gobiernos, que quieren reventar los derechos de los trabajadores. Les viene como anillo al dedo la esencialidad educativa para condenar a la docencia a salarios de hambre. O los fraccionamientos de vacaciones y el no pago de las licencias médicas, para legalizar la práctica ya habitual de que las patronales rurales no respeten estos derechos, y extender esta explotación a todo el resto de los sectores registrados. 

De manera tal que el pato de la boda fueron todas las fracciones de la clase obrera, a la que se condena a no poder, ni siquiera, enfermarse y cobrar el sueldo: habrá que conformarse con entre el 50 y el 75% del básico. Para que se vea la barbaridad que se votó, téngase en cuenta algunos puntos: 

- Fraccionamiento de las vacaciones.

- Banco de horas limitando el pago de horas extra.

- Jornada de 12 horas de trabajo.

- Licencias médicas pagas entre el 50 y 75% del básico.

- Reducción de la indemnización no incluyendo aguinaldo, vacaciones y otros ítems y su pago en cuotas.

- Esencialidad y limitación del derecho a huelga en sectores clave, como la educación, el transporte, etc.

- Eliminación de la ultraactividad condenando a la caída a los convenios laborales que se vencen.

- Vigencia de los convenios por empresa para quebrar los convenios nacionales.

- Fondo de cese laboral, para el pago de las indemnizaciones, a costa de desfinanciar el sistema jubilatorio. 

-Reconfirmación del fraude laboral de las empresas de aplicaciones que niegan la relación laboral con sus trabajadores. 

-Virtual prohibición de la asamblea en el lugar de trabajo.

- Cambio del fuero laboral a la Justicia de CABA. 

Como se ve, un paquete monumental de confiscación contra la clase trabajadora, que requiere que se siga una campaña y una lucha, con asambleas en todos los lugares de trabajo, para movilizarse a la Cámara de Diputados contra este proyecto totalmente anti obrero. 

El fracaso del bloque de la UOM.

La burocracia que negoció esta entrega tuvo su pata “izquierdista” en el bloque organizado por la UOM y aceiteros y la CTA que reclamaron un paro nacional antes de la movilización. En la previa, resolvió impulsar las negociaciones de la CGT. Pues bien, la CGT negoció una entrega. El reclamo a los gobernadores no corrió mejor suerte: negociaron la eliminación de la rebaja de ganancias y mandaron a sus diputados a votar a favor. El bloque no fue capaz de una convocatoria común a un paro nacional, aunque tenía sindicatos que podían hacerla pesar. La UOM, o aceiteros convocaron a parar en forma aislada. Las CTA hicieron lo propio: convocaron “paros” dejando a su libre albedrío qué sectores pararían. Ctera se acordó la noche antes de anunciar en forma casi clandestina que llamaba a parar. Ctera no quiere llevar adelante ninguna acción de lucha que lleve a chocar con los gobernadores a los cuales apoya, especialmente Kicillof. Son las contradicciones propias de una política de mantener “los pies en el plato” del triunvirato que dirige la CGT y del redil de los gobernadores que habitan en el descompuesto universo justicialista. Así, la convocatoria de este sector quedó diluyéndose en la línea general de la burocracia de negociar lo propio y dejar correr. 

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