
Messi, el campeón mundial, le recordó al cipayo de Milei que “la gente no llega a fin de mes”
TELEDIARIO.ar
Tras el histórico triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial, Lionel Messi expresó que “la gente no llega a fin de mes, no tiene trabajo y la pasa mal”. Sus palabras, emitidas en una entrevista con TyC Sports, fueron interpretadas como un golpe simbólico contra el presidente Javier Milei, en un contexto marcado por la polémica bandera de “Las Malvinas son Argentinas” desplegada por los jugadores en la cancha. El gesto y las declaraciones del capitán resonaron con fuerza en las redes sociales y en la opinión pública, donde se destacó la empatía del astro con la situación económica del país.
El presidente Milei reaccionó con dureza, calificando de “imprudentes” a los jugadores por exhibir la bandera y advirtiendo que ese tipo de gestos podrían derivar en sanciones económicas para la Argentina. En declaraciones radiales, el mandatario sostuvo que “las cosas que pasan en la cancha no son parte de la diplomacia” y que los futbolistas actuaron de manera “impertinente e impropia”. Además, insistió en que la recuperación de las Islas Malvinas debe darse “con diplomacia sabia y no con patrioterismo barato”, reafirmando su admiración por Margaret Thatcher.
El enfrentamiento entre Milei y Messi se convirtió en un tema central en la conversación pública. Mientras el presidente buscó minimizar la trascendencia de los jugadores, calificándolos de “intrascendentes”, las palabras de Messi fueron celebradas por amplios sectores sociales que vieron en ellas un reflejo de la realidad cotidiana. La tensión se suma a la controversia generada por la bandera de Malvinas, que el gobierno intentó prohibir a través de la ministra Alejandra Monteoliva, pero que finalmente fue desplegada por la Scaloneta en un gesto de reivindicación nacional.
El episodio expuso una grieta entre el discurso oficial y el sentimiento popular. Por un lado, Milei intenta imponer una visión pragmática y distante sobre la cuestión Malvinas, mientras que los jugadores, encabezados por Messi, apelan a símbolos y mensajes que conectan directamente con la gente. En medio de la euforia mundialista, la Selección no solo regaló un triunfo deportivo, sino también un recordatorio de las dificultades sociales que atraviesa el país, generando un choque político que promete seguir marcando la agenda en los días previos a la final.





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