
Científicos de la UNR desarrollan un kit de biopsia líquida para detectar recaídas de cáncer
TELEDIARIO.arInvestigadores de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) avanzan en el desarrollo y validación de un kit molecular capaz de identificar de forma precoz recaídas en pacientes tratados por cáncer de mama, colon y pulmón. El dispositivo, basado en la técnica de biopsia líquida, rastrea la presencia de la denominada Enfermedad Mínima Residual mediante un análisis de sangre, permitiendo detectar restos tumorales microscópicos mucho antes de que sean visibles en estudios clínicos o por imágenes convencionales.

El proyecto está encabezado por la Dra. Ana Laura Cavatorta, investigadora adjunta del CONICET y responsable científica del Centro de Tecnología en Salud Pública de la mencionada casa de estudios, junto a la bioquímica Ana Tioni, de la Secretaría de Extensión, y los investigadores Rubén Salanova, Andrea Mendoza Bertelli y Florencia Veigas. La iniciativa se enfoca en resolver una limitación crítica del seguimiento oncológico: la persistencia silenciosa de células remanentes tras un tratamiento exitoso, las cuales suelen ser el origen de futuras progresiones de la patología.
Para superar las barreras diagnósticas de las tomografías y resonancias convencionales —cuya resolución llega al nivel del tejido pero no al celular—, los científicos aplican herramientas de biología molecular como PCR y secuenciación de nueva generación (NGS). Estas tecnologías analizan el ADN tumoral libre circulante (ctDNA) y marcadores epigenéticos presentes en el torrente sanguíneo, lo que posibilita advertir anomalías genéticas con una sensibilidad significativamente mayor.
La investigación, que cuenta con un año y medio de desarrollo, atraviesa una fase crucial para definir su límite de detección y medir la variabilidad biológica natural. Para establecer este umbral, el equipo lleva adelante una convocatoria comunitaria que proyecta incorporar a 900 voluntarios sanos mayores de 50 años a lo largo de un período de 18 meses, a razón de unos 50 participantes por mes. El procedimiento consiste en una extracción simple y confidencial de 20 mililitros de sangre, rotulada bajo códigos alfanuméricos para preservar el anonimato.
El proceso logístico demanda un estricto control preanalítico: las muestras se recogen en tubos especializados para preservar el material genético, se procesan en la sede universitaria y se conservan a -80 °C. Posteriormente, los paquetes biológicos son trasladados bajo cadena de frío con hielo seco hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el laboratorio Biomakers S.A. participa en la fase de análisis molecular en el marco de un esquema de articulación público-privada. El proyecto contempla además la integración pedagógica, incorporando a estudiantes de la universidad en carácter de promotores de salud durante las jornadas de recolección.


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