
El Nobel que cambió la química moderna
TELEDIARIO.arLa historia de Odd Hassel es la de un científico que, pese a la guerra y al escepticismo de sus colegas, perseveró en su obsesión por la estructura molecular. Tras formarse en Noruega y Alemania, descubrió en Berlín la cristalografía de rayos X, una técnica que permitía observar la disposición de los átomos en los cristales. Comprendió que la clave no estaba solo en conocer los elementos de una molécula, sino en entender cómo se organizaban en el espacio tridimensional, lo que abriría nuevas fronteras en la química.
De regreso a Oslo, Hassel se enfrentó al enigma del ciclohexano, un hidrocarburo esencial para comprender los compuestos orgánicos. En los años 30, mediante difracción de electrones en fase gaseosa, demostró que esta molécula no era plana, sino que fluctuaba entre distintas conformaciones tridimensionales. Identificó dos formas principales: la “silla”, más estable y libre de tensiones, y el “bote”, menos estable y de mayor energía. Este hallazgo cambió radicalmente la manera en que los químicos entendían la materia.
El impacto de sus investigaciones fue enorme. La noción de conformaciones moleculares abrió el camino para el desarrollo de la bioquímica moderna y la farmacología, al permitir comprender cómo las moléculas interactúan en procesos biológicos y en la creación de medicamentos. Su trabajo, inicialmente subestimado, se convirtió en un pilar de la ciencia contemporánea, y en 1969 fue reconocido con el máximo galardón: el Premio Nobel de Química, que consagró su legado como el hombre que desveló la forma secreta de la materia.






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