La pobreza avanza en Argentina: el 78% de las familias gana menos que el ingreso promedio nacional

 En el vértice superior se ubica la clase alta (segmento ABC1), que constituye un 5% de los hogares e ingresa un mínimo de $7,5 millones mensuales, seguida por la clase media alta (C2), que representa el 17% y tiene un piso de $4 millones.
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La pobreza en Argentina 2024.
La pobreza en Argentina 2024.

Un reciente informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre estimaciones de la Consultora W para el primer trimestre de 2026, reveló una marcada desigualdad en la distribución del ingreso en la Argentina: cerca del 78% de las familias percibe un haber mensual inferior al promedio nacional, fijado en $2,8 millones netos. La investigación remarca que este promedio general se encuentra fuertemente influenciado por los estratos de mayores ingresos, distorsionando la realidad del consumo familiar, ya que cerca de ocho de cada diez hogares pertenecen en rigor a los estratos de clase media baja, baja superior no pobre y sectores vulnerables en situación de pobreza.

La estructura socioeconómica del país se distribuye en cinco categorías diferenciadas que reflejan la brecha existente entre las distintas franjas poblacionales. En el vértice superior se ubica la clase alta (segmento ABC1), que constituye un 5% de los hogares e ingresa un mínimo de $7,5 millones mensuales, seguida por la clase media alta (C2), que representa el 17% y tiene un piso de $4 millones. De este modo, únicamente este 22% concentrado en la cúspide de la pirámide logra equiparar o superar la media nacional, mientras que la aplastante mayoría de la sociedad permanece al margen de dicho umbral financiero.

En el extremo opuesto y abarcando al 78% mayoritario, la clase media baja (C3) comprende al 26% de las familias con un piso de $2,2 millones mensuales, mientras que el grupo más numeroso corresponde a la clase baja superior no pobre (D1), que abarca al 31% de la población con un salario base de $1,4 millones. Finalmente, el estrato de menores ingresos acapara al 21% de los hogares, los cuales sobreviven por debajo de la línea de pobreza con ingresos promedio en torno a los $900.000 mensuales y destinan casi la totalidad de su presupuesto a la subsistencia básica.

Esta profunda diferencia entre el ingreso promedio estadístico y la distribución real de los recursos explica las razones por las cuales el consumo masivo no logra repuntar a ritmo constante, aun en contextos de menor inflación o tímida recomposición salarial. Expertos de la entidad advierten que la problemática socioeconómica trasciende la medición tradicional de la pobreza oficial, poniendo de manifiesto que las limitaciones para contratar servicios, consumir o ahorrar alcanzan a franjas cada vez más amplias de la clase media argentina.

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