
Se profundiza la crisis en las carnicerías: crece el consumo de los cortes más económicos de pollo y cerdo
TELEDIARIO.ar
La brecha de precios entre un kilo de asado y un kilo de alitas de pollo o patas de cerdo alcanzó niveles históricos, convirtiéndose en la más amplia de la última década. Este fenómeno refleja el impacto directo de la inflación en la mesa de los argentinos, donde los cortes vacunos, antes protagonistas de las comidas familiares, hoy resultan inaccesibles para gran parte de la población. El ajuste en los bolsillos disparó las ventas de cortes que solían ser considerados de menor calidad o incluso descartados en las carnicerías.
Los carniceros advierten que la caída en la demanda de carne vacuna es cada vez más marcada, mientras que los consumidores buscan alternativas más económicas para sostener su dieta. En este contexto, las alitas de pollo y las patas de cerdo se transformaron en productos de alta rotación, desplazando a cortes tradicionales como el asado, la nalga o el vacío. El cambio en los hábitos de consumo no solo afecta a los comerciantes, sino que también reconfigura la cultura alimentaria argentina, históricamente ligada a la carne vacuna como símbolo de identidad.
La situación genera preocupación en el sector, que enfrenta una reducción en las ventas y un escenario incierto para los próximos meses. Los especialistas señalan que, de mantenerse esta tendencia, podría consolidarse un cambio estructural en el consumo de carnes en el país. Mientras tanto, las familias continúan adaptándose a la crisis, priorizando el precio por sobre la tradición, y resignando cortes emblemáticos que alguna vez fueron infaltables en la mesa argentina.


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