El peronismo ganó por paliza en la cuna de Cambiemos: "Es el kilómetro cero de la unidad peronista"

Luis Juez quedó expuesto tras acompañar explícitamente a Dellarossa en gestos que desafiaban la conducción del esquema libertario en Córdoba, mientras que en las filas del PRO fracasaron las presiones de Fernando de Andreis para ceder el sello partidario a Dellarossa ante la negativa de la conducción local. 
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En un histórico giro político para el sudeste cordobés, el peronismo conquistó la intendencia de Marcos Juárez tras más de cinco décadas sin gobernar la localidad, propinando un duro revés al bastión fundacional bautizado por Mauricio Macri como el "kilómetro cero" de Cambiemos. El postulante Germán Font, quien formalmente encabezó una boleta de corte vecinalista, logró articular a todas las corrientes del justicialismo —desde el cordobesismo provincial hasta el Frente Renovador y el kirchnerismo— para imponerse por una abrumadora ventaja de más de veinte puntos sobre el histórico dirigente Pedro Dellarossa. La victoria replica antecedentes donde el oficialismo provincial revertía escenarios desfavorables, consolidando la tercera gran sorpresa electoral bajo la órbita de Martín Llaryora tras sus triunfos en la capital provincial y en Río Cuarto.

El desenlace obedeció a una cuidada estrategia política diseñada desde el Ejecutivo provincial, orientada a blindar y despolitizar la contienda a nivel nacional mediante un entendimiento con el presidente Javier Milei para municipalizar la compulsa y evitar que La Libertad Avanza presentara lista propia. A través de operadores clave como el legislador Abraham Galo, el gobernador Llaryora articuló los apoyos territoriales evitando la presencia en actos de figuras nacionales, al tiempo que Dellarossa sufrió el desgaste de una gestión saliente debilitada a cargo de Sara Majorel y la falta de un sello partidario que lo contuviera. Pese a no mostrarse en los festejos públicos por resguardo institucional, Llaryora celebró el resultado a través de redes sociales y convocó al flamante intendente a una audiencia formal en la Casa de Gobierno de Córdoba.

El acuerdo de no intervención de los libertarios se materializó con la negativa de Gabriel Bornoroni a avalar la postulación de Germán Pasquali, dirigente que debió competir sin el respaldo oficial de La Libertad Avanza a pesar de contar con el apoyo silencioso del referente radical Rodrigo de Loredo. Tras conocerse la amplitud de la derrota opositora, el propio De Loredo emitió una advertencia directa hacia los libertarios y a Luis Juez, remarcando que la fragmentación del bloque opositor pavimentará una derrota inexorable en los próximos comicios por la gobernación provincial.

La contienda dejó profundas esquirlas en el escenario opositor tanto provincial como nacional, donde figuras como Luis Juez y el expresidente Mauricio Macri asumieron un alto costo político. Juez quedó expuesto tras acompañar explícitamente a Dellarossa en gestos que desafiaban la conducción del esquema libertario en Córdoba, mientras que en las filas del PRO fracasaron las presiones de Fernando de Andreis para ceder el sello partidario a Dellarossa ante la negativa de la conducción local. Con esta aplastante victoria, el justicialismo no solo desarticuló el mayor símbolo electoral del macrismo en el interior productivo, sino que exhibió a Marcos Juárez como el nuevo punto de partida para la cohesión y fortaleza de su proyecto provincial.

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